lunes, 4 de abril de 2016

Tomatillos cherry gratinados con queso







La receta de hoy (si se puede llamar así, por lo sencilla que es) es un homenaje a mi tierra. Fue una de las que hicimos un grupo de blogueras de la provincia que colaboramos en la “Feria de Turismo interior Jaén, tierra Adentro”. Allí descubrí el fantástico queso semicurado de cabra que utilizo en la receta, que encima es de una joven empresaria paisana mía a la que tuve el gusto de conocer en esa feria. Es de la Quesería artesanal Cumbres del Segura. Lo elaboran en una pequeña aldea llamada Pontón Alto, del municipio Santiago Pontones, en la Sierra de Segura. Si tenéis ocasión, no dejéis de probarlo.

Y para seguir con mi tierra, he elegido uno de los mejores y más premiados aceites de oliva virgen extra de la Provincia de Jaén, que no necesita ningún tipo de presentación: Oro Bailén.

Lo mejor de todo es que la receta es sencillísima de hacer, y en un momento podemos tener listo un riquísimo aperitivo o entrante.

 

Ingredientes:

Tomatillos cherry
Queso de cabra semicurado (no es el de rulo)
Orégano (u otra hierba que os guste)
Aceite de oliva virgen extra




Elaboración:

Lavamos bien los tomatillos, los secamos y los partimos por la mitad. Los vamos poniendo en un recipiente apto para el horno con la parte cortada hacia arriba hasta cubrir toda la superficie.

Ponemos por encima un poco de orégano ( o de la hierba o hierbas elegidas).

Regamos con un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra.

Cortamos en lascas no demasiado gruesas el queso de cabra semicurado.

Vamos poniendo las lascas de queso sobre los tomates hasta cubrir toda la superficie.

Lo metemos a gratinar en el horno unos minutos, hasta que veamos que el queso empieza a dorar. Si es poca cantidad y por tanto nuestro recipiente es pequeño, lo podemos gratinar incluso en el microondas si dispone de grill.

Ya sólo queda disfrutar primero del olorcito mientras se gratina y luego al comerlo….



¡Buen provecho!

martes, 29 de marzo de 2016

Galletas de matequilla (receta de MEUG)


Esta es la receta que utilizo para las galletas de mantequilla que uso para decorar con glasa real. Es la de las chicas de MEUG (mensaje en una galleta), que tantos buenos ratos me han dado y tanto me han enseñado en sus cursos online.

En esta ocasión, para hacer la masa de las galletas uso la Thermomix, que es como aprendí a hacerlo originariamente. A ver si otro día me animo y lo hago para la KitchenAid...

Tengo muchísimas cositas que subir al blog, que tengo tan abandonado últimamente, y como entre ellas hay galletas de varias celebraciones del año pasado, he querido subir en primer lugar esta entrada para todas aquellas personas que me preguntan por la receta que uso para las galletitas. Espero coger ritmo e ir subiendo poco a poco todo lo que tengo pendiente.



Ingredientes:

225 gr de mantequilla (a temp ambiente)
150 gr de azúcar glas
1 huevo (55 gr aprox) (a temp ambiente)
1 o 2 cucharaditas de vainilla
1/2 cucharadita de sal (1/2 tsp - 2,5 ml)
400-420 gr de harina 




Elaboración:  
(Es necesario que los ingredientes estén a temperatura ambiente, lo que incluye mantequilla y el huevo. Si se nos ha olvidado sacar la mantequilla del frigorífico, una buena forma de acelerar que coja la temperatura ambiente es utilizar un rallador de los que usamos para rallar tomate. En unos minutos veremos que está perfecta para utilizar)
Poner la mantequilla (que debe estar a temperatura ambiente) en dados en el vaso de la Thermomix. Batir ligeramente (a vel 3, entre 10 y 20 seg) hasta que quede como una crema homogénea.
Añadir azúcar glas y volver a batir unos segundos, sólo lo justo hasta que se integre (también a velocidad 3)


Abrir el huevo para comprobar que está bien, y añadirlo al vaso junto con la sal y la vainilla. Batir de nuevo unos segundos a vel 3 (quedará como una crema con aspecto de haberse cortado un poco)



Añadimos la mitad de la harina y mezclamos ligeramente (a vel 3)



Añadimos la otra mitad de la harina y volvemos a mezclar un poco (quedará una masa con pegotes, pero terminaremos de dejarla perfecta ya fuera de la Thermomix)



Espolvoreamos el tapete de silicona con harina y amasamos a mano. Si hace falta, añadiremos un poco más de harina. Cuando cambie de textura y se vuelva flexible y manejable habremos terminado de amasar. 



Cuando esté la masa manejable y con la harina integrada formamos una bola con ella y la cubrimos con film transparente. Debemos dejarla reposar antes de estirarla al menos 5 minutos, mejor en el frigorífico (si la temperatura ambiente es elevada, es mejor dejarla un ratito más en la nevera para que cuando la estiremos esté más lisa)




Una vez reposada, la estiramos sobre un tapete de silicona con un rodillo, mejor si es de los que tienen anillos en los extremos para asegurarnos que la masa queda exactamente del mismo grosor por todos lados. Yo pongo el anillo de 6 mm.


Si no tenemos rodillo de niveles o no tenemos mantel de silicona, nos podemos ayudar también con listones de madera de unos 5 mm y con papel de hornear. Si deslizamos el rodillo sobre esos listones nos aseguraremos de tener el mismo grosor por todas las partes de la masa.

Debemos pasar el rodillo en ambos sentidos para distribuir bien la masa. Podemos incluso ayudarnos un poco con las manos si vemos que los bordes no quedan uniformes.


Cuando la masa ocupa casi todo el tapete, ponemos una capa de papel de hornear encima y apretamos bien con el rodillo por la superficie apretando bien. Ni siquiera lo hacemos rodar, sino que dejamos caer nuestro peso para deslizar el rodillo y que la superficie quede completamente lisa. Ni siquiera lo hacemos rodar, sino que dejamos caer nuestro peso haciendo fuerza para arrastrar el rodillo y que la superficie quede completamente lisa.



Si sobresale masa por fuera del tapete, la cortamos con la parte roma de un cuchillo o con uno de plástico para que la forma de la masa quede más regular.



Cuando la masa ya no puede salir más del tapete, lo colocamos de forma que pasemos el rodillo de frente y podamos ejercer más presión, hasta que la superficie quede completamente lisa.



Necesitamos enfriar muy bien la masa antes de cortarla para evitar que se deformen las galletas al hornearlas. Para ello, ponemos la masa que está sobre el tapete de silicona encima de una bandeja metálica y plana de hornear. Lo metemos a enfriar a la nevera para cortar las galletas con la masa muy fría (a 2º o 4º, al menos 2 horas).



Cuando la masa está bien fría, quitamos el papel de hornear que la cubre y vamos utilizando el cortador que hayamos elegido para nuestras galletas. Debemos hacer bastante presión sobre él para llegar hasta el tapete y poder sacar las galletas con un corte absolutamente recto y limpio.


Mientras la masa sigue fría, la porción de masa se irá quedando dentro del cortador y podremos manipularla con facilidad para sacarla de él, pero en el momento deja de estar tan fría (lo que suele suceder bastante rápidamente por la cantidad de mantequilla que tiene), cuando apretemos con el cortador sobre la masa ésta se seguirá quedando sobre el tapete de silicona. 

Para no tener que volver a enfriar la masa para seguir cortando, podemos marcar con el cortador sobre la masa y enfriarla de nuevo con todas las figuras marcadas. Al volver a enfriarla, sacaremos de nuevo las galletas con facilidad y así no alargamos demasiado el proceso en el tiempo.


Según vamos obteniendo nuestra figuras de masa, las vamos depositando sobre una bandeja metálica para el horno con un tapete de silicona encima. El tapete debe estar bien limpio, sin restos de grasa de un horneado anterior. Si quedara grasa, nuestras galletas quedarían con burbujas al hornearlas.



Los recortes de masa que van quedando podemos volverlos a juntar, amasar ligeramente y volver a estirar, enfriar y cortar como hemos hecho inicialmente. No se notará diferencia entre la masa inicial y la de estos recortes si hacemos bien todo el proceso, sobre todo el de enfriado.




Al colocar las galletas sobre la bandeja no debemos juntarlas en exceso, porque aunque poco, siempre crecen algo al hornearlas. Así evitaremos que queden pegadas unas a otras. También es conveniente que no horneemos a la vez galletas de distintos tamaños y formas muy dispares, ya que probablemente necesiten distintos tiempos de horneado.





Para hornear, es importante hacer varias pruebas para conocer bien nuestro horno. En mi caso concreto, precaliento el horno a 190º (SIN AIRE; calor arriba y abajo). Cuando meto la bandeja de galletas, bajo la temperatura a 180º y dejo sólo calor abajo. La bandeja la coloco en la parte superior del horno, en la segunda ranura contando desde el grill. Si las coloco más abajo me quedan demasiado doradas por la parte inferior de las galletas. 

En cuanto al tiempo de horneado, también va a depender del tamaño de las galletas. Las más grandes necesitaran 2 o 3 minutos más. En total. Tardarán entre 7 y 11 minutos. Debemos estar vigilantes para sacarlas del horno apenas adivinemos que los bordes empiezan a estar dorados, aunque tampoco debemos precipitarnos porque corremos el riesgo de dejar zonas de masa cruda.




Al sacarlas del horno es normal que algunas presenten algunas burbujas.


Para eliminarlas, nada más sacarlas del horno y aún bien calientes paramos una espátula por la superficie, presionando ligeramente, y veremos como quedan perfectamente lisas:


Las dejamos sobre la bandeja de horno unos 3 minutos y las pasamos a una rejilla para que se enfríen completamente.




¡Ya tenemos listas nuestras galletas de mantequilla para decorarlas con glasa real!