Como
algunos sabéis, para mi cumpleaños me trajeron
una compañera para mi querida Thermomix: una amasadora KitchenAid. Estamos
conociéndonos poquito a poco. Esta es la primera entrada que publico hecha con
KitchenAid, con un resultado más que satisfactorio. De todas formas, también
explico como lo amasaría con Thermomix.
Son
unos deliciosos bollicaos caseros que las mamás les damos con mucha más
tranquilidad a nuestros hijos (y a algunos no tan pequeños…). La única pega es
que me salieron con poco relleno. La próxima vez los rellenaré con más
cantidad, o incluso me planteo inyectarles algo más de chocolate una vez que
estén horneados… ¡Todo se andará!
La
receta la he sacado de cocinando con Kisa, ya que me gustó mucho que usara
buttermilk en la masa.
Ingredientes: (salen unas 16 unidades)
250
ml de buttermilk
(usaremos 250 ml leche + ½ limón)
40
gr de azúcar
2
huevos
550
gr de harina de fuerza
1
sobre de levadura de panadero
10
gr de sal
60
gr de mantequilla en pomada
Aceite
de oliva para las manos y el bol
Nocilla
o Nutella (para rellenar)
Un
poquito de leche para pincelar
Voy a aprovechar para contaros un truquillo con respecto a la mantequilla "a temperatura ambiente o en pomada". Hay muchas veces que se nos olvida sacar la mantequilla con la antelación suficiente para que tenga esa consistencia. La solución es facil: con un rallador (de los que usamos para rallar el tomate) rallamos la mantequilla. En un instante tendrá con la consistencia deseada.
Elaboración:
Si
no hemos encontrado buttermilk, lo haremos en casa:
Ponemos
250 ml de leche tibia en un vaso, y añadimos el zumo de ½ limón. Removemos y lo
dejamos reposar unos 10 minutos (tendrá aspecto de leche cortada)
En
la KitchenAid, pondremos el buttermilk, el azúcar, los dos huevos semi batidos,
la harina, la levadura a un lado, la sal al otro y, por último, la mantequilla.
Amasamos con la pala a velocidad 1 durante 2 o 3 minutos.
Cambiamos la pala por
el gancho y amasamos 10 minutos más a velocidad 2.
Nos
untamos las manos de aceite para sacar la masa del bol. Lo limpiamos bien y lo
pincelamos con aceite de oliva para hacer la primera fermentación dentro de él.
Ponemos
dentro la masa y cubrimos bien con papel film. La dejamos levar al menos 1 hora
(hasta que veamos que dobla el volumen).
(Si
los quisiéramos hacer con la Thermomix, deberíamos poner todos los ingredientes
en el mismo orden que con la KitchenAid, mezclarlos unos segundos a velocidad 4
y luego amasar 4 minutos en velocidad espiga. Lo dejaríamos levar en el vaso
hasta que salga por el bocal)
Sacamos
la masa a la encimera y apretamos un poco con las manos para desgasificarla.
Cortamos
la masa en porciones de unos 60-65 gr.
Estiramos
con el rodillo cada bolita de masa sobre un poco de harina.
Ponemos
una buena cucharada de nocilla (mejor si está bien fría) sobre cada disco de
masa, y cerramos bien por los cuatro lados. (puse poca cantidad de nocilla en
los de la foto y no quedaron demasiado rellenos; es mejor poner un poco más)
Boleamos
un poco por la parte de la unión, y le damos la vuelta.
Los
ponemos sobre papel de horno, haciendo unos pliegues en cada fila para que no
se junten unos con otros en el segundo levado ni en el horneado.
Los
tapamos bien con un trapo y los dejamos levar de nuevo durante 1 hora o hasta
que doblen el volumen.
Precalentamos
el horno a 200º.
Pincelamos
los bollicaos con leche. También se pueden pintar con huevo, pero para mi gusto en el caso de los bollicaos quedan demasiado brillantes.
Pulverizamos
bien el horno caliente con agua para generar humedad.
Bajamos
la temperatura a 180º y los horneamos durante unos 10 o 15 minutos, hasta que los veamos doraditos.
Una
vez estén hechos los dejamos enfriar sobre una rejilla. Si queremos que queden
muy blanditos, metemos la rejilla con
los bollicaos en una bolsa hasta que se enfríen.
Estos
bollos deben comerse lo más recién hechos que podamos. Es conveniente congelar
los que no vayamos a usar en cuanto estén fríos. Para comerlos, sólo tendremos
que ponerlos unos 20 segundos por cada cara en el microondas.
Aquí
podéis ver el corte (algo escaso de relleno):
¡Buen
provecho!









































































