lunes, 8 de abril de 2013

Tarta de obleas crujiente (tarta de huesitos)


La tarta de hoy es una de esas recetas facilísimas y muy rápidas de hacer que quedan estupendas. Sobre todo, si hay cerca niños chocolateros es triunfo garantizado. 
Ya publiqué otra tarta de obleas con chocolate hace tres meses, pero hay una diferencia esencial entre las dos: en la que hoy publico la obleas quedan completamente crujientes, por lo que la llaman "Tarta huesitos".


Ingredientes:
Un paquete de obleas
Un bote de nocilla
100 gr Chocolate de cobertura
Nata ligera (opcional)


Elaboración:
Introducimos en el microondas unos segundos la nocilla para que nos sea más facil de untar. No debemos pasarnos, porque si la usamos caliente las obleas se reblandecerán y no quedarán crujientes.
Ponemos un poco de nocilla sobre una de las obleas.

La extendemos bien por toda la superficie:

La cantidad a poner es según el gusto, aunque no es recomendable poner mucha cantidad porque la tarta puede resultar excesivamente pesada, pero ya os digo que es cuestión de gustos...
Si tenemos un aro ajustable lo pondremos de un tamaño un poquito mayor que la oblea para que las podamos poner con comodidad. Vamos poniendo las obleas untadas en nocilla unas encima de otras, poniendo las capas que queramos. Yo he puesto 8 obleas porque no quería que la tarta fuera muy grande. La última la he puesto sin untar con nocilla.
Si no tenemos el aro desmontable no hay ningún problema. Sólo hay que tener cuidado de ir apilando las obleas unas encima de otras lo mejor que podamos.
Para que la cobertura de la parte superior se parezca más a los huesitos, en vez de poner nocilla por encima he usado chocolate de cobertuta, haciendo una especie de ganaché de chocolate, pero usando mucha menos nata que habitualmente. En este caso, en vez de poner la misma cantidad de nata que de chocolate de cobertura he puesto sólo 1/3 de nata: he usado 200 gr de chocolate y sólo 65 gr de nata. Además he usado wn vaz de nata, crema ligera de Puleva de 5% MG.
Ponemos en un cazo a calentar la nata hasta que empiece a hervir. La retiramos del fuego y añadimos el chocolate en onzas. Lo dejamos reposar unos minutos para que se derrita y removemos bien para integrarlo todo.
Cuando el chocolate no esté excesivamente caliente, lo ponemos por encima de las obleas:
Lo extendemos bien por toda la superficie:
Como el chocolate está bantante espeso, podemos quitar inmediatamente el aro sin problemas de desbordamientos. Cubrimos ligeramente también los bordes (aunque a mi me gusta que se sigan viendo las capas). Todo esto me gusta hacer sobre tres tiras de papel de horno que luego podremos quitar facilmente sin que el plato de presentación quede manchado.
Hacemos una especie de piquitos en la parte superior para simular la superficie de los huesitos. Guardamos un ratito en la nevera para que el chocolate coja cuerpo.





Sacamos la tarta del frigorífico y quitamos los papeles de horno.
¡Está lista para comer!
(nota: el tulipán de detrás es el primero de la primavera en mi patio y me tiene encantada)

Y aquí, la foto del corte:


¡Buen provecho!

lunes, 1 de abril de 2013

Salmón en salsa de naranja





La receta de hoy la hacemos en casa hace muchísimo tiempo. Es una forma bien rápida y sencilla de preparar el salmón, y queda estupendo. Y la salsa se hace solita, mientras se cocina el salmón. ¡Más facil imposible!

Ingredientes:
2 rodajas de salmón gruesas
Sal
Pimienta
el zumo de 3 naranjas
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:
Salpimentamos las rodajas de salmón.
En una sartén antiadherente ponemos una pizca de aceite y las marcamos a fuego fuerte por ambas caras.
Añadimos el zumo de naranja (deben quedar casi cubierto el salmón)
Lo dejamos hervir unos minutos, hasta que se haya reducido el zumo de naranja y haya quedado una salsa espesita. 
(Nota: si no nos gusta muy hecho el salmón podemos sacarlo de la sartén a mitad de la reducción y cuando esté casi lista la salsa lo volvemos a poner en la sartén)

Podemos acompañarlo de unas patatas al vapor o unas patatas confitadas, aunque el salmón con la salsita es más que suficiente para mi.
¡Buen provecho!