Después del parón de vacaciones, vuelvo con una receta de las de "sólo de vez en cuando", que ya se sabe que de este tipo de comidas no se puede abusar. Estas costillas se cocinan primero en una bolsa de horno (en mi caso, al vapor en Thermomix) y una vez que la carne está bien tiernita se dora al horno para que se forme una bonita cubierta algo tostadita. En esta ocasión no he hecho yo la salsa barbacoa, porque me encanta el toque de la de la marca Hunt's, aunque eso lo dejo al gusto del condumidor...
Ingredientes:
1 Kg de costillas de cerdo
1 bote de salsa barbacoa Hunt's
Miel
Sal
Pimienta
Bolsas de asar
Elaboración:
Lo primero que vamos a hacer es cocinar las costillas en las bolsas de asar. Yo lo he hecho en Thermomix así:
Ponemos 2 l. de agua en el vaso y calentamos a temperatura Varoma unos 10 minutos (hasta que comprobemos que el agua ha alcanzado esa temperatura). Mientras tanto, vamos preparando la carne.
Salpimentamos las costillas.
Las untamos bien con la salsa barbacoa
Y les añadimos una cucharada de miel
Metemos las cosilas en las bolsas de asar, y cerramos bien.
Colocamos las dos bolsas en el varoma, a temperatura varoma, 60 minitos, velocidad 1.
Pasado ese tiempo, paramos la máquina y abrimos la tapa del varoma hacia delante, para no quemarnos. Damos la vuelta a las bolsas de las costillas para que se cocinen bien por el otro lado. Comprobamos que sigue quedando agua suficiente (es conveniente que haya al menos un litro o incluso un poco más). Volvemos a programar otros 60 minutos, temperatura varoma, vel 1.
Cuando aún falten unos 10 minutos, enendemos el horno con grill a 200º C.
Cuando termine el tiempo programado volvemos a destapar el varoma con mucho cuidado de no quemarnos.
Volcamos el contenido de las bolsas en una fuente de horno. Gratinamos unos 15 minutos por cada lado, en primer lugar por la parte de debajo para terminar con la de arriba, regando de vez en cuando para que no se reseque.
Deben quedar bien doraditas pero hay que vigilar que no se quemen.
Si la salsa quedara demasiado líquida, debemos reducirla en un cazo al fuego.
Deben quedar bien doraditas pero hay que vigilar que no se quemen.
Si la salsa quedara demasiado líquida, debemos reducirla en un cazo al fuego.
Aquí podéis ver lo doraditas que quedan por fuera y lo jugositas por dentro.
En este caso, las he acompañado de unas cebollitas caramelizadas y una ensalada de arroz.
¡Buen provecho!