07 febrero 2013

Caja de bombones red velvet



La semana pasada complió años mi amiga Cristina. Era su 40 cumpleaños, así que quise hacerle una tarta muy especial. Es una apasionada del chocolate, así que decidí hacerle una caja de bombones. Va a ser una entrada bastante larga, porque llevamos 4 recetas en 1:
-Los bombones
-El bizcocho red velvet
-El relleno de nata y queso
-El montaje de la caja de bombones


Empezamos por los bombones, que se pueden hacer 2 o 3 días antes:

He hecho bombones de tres sabores: chocolate blanco, chocolate con leche y chocolate negro. No he podido rellenarlos con ganaché ni praliné porque se me iba a complicar demasiado la tarta, pero otra vez será…
Picamos en trocitos pequeños cada tipo de chocolate y lo metemos en una manga pastelera desechable, y las cerramos bien.

Ponemos una cacerola con agua al fuego, hasta que el fondo de la cacerola esté totalmente cubierto de burbujitas, pero justo antes que empiece a hervir. Apagamos el fuego e introducimos en la cacerola las mangas pasteleras, con mucho cuidado para que no entre nada de agua en ninguna de ellas.

Las vamos masajeando de vez en cuando para que todo el chocolate se derrita de forma uniforme.

Una vez derretidos los chocolates por completo, los dejamos reposar un poco para que se temple algo el chocolate.

Llenamos los moldes de bombones, dejando caer el molde sobre la mesa varias veces para hacer desaparecer las burbujas que pudiera tener.

Si es necesario, con una espátula larga de pastelero repasamos la superficie para eliminar el sobrante de chocolate que pudiera haber y que así queden bien lisitos los bombones por la base.

Los metemos en el frigorífico para que el chocolate endurezca, teniendo la precaución de no tenerlos demasiado tiempo el chocolate sin tapar porque éste toma olores y sabores rápidamente en el frigorífico.
Desmoldamos apretando ligeramente el molde y los guardamos en el Frigo en un recipiente hermético bien cerrado (incluso envuelto por fuera en papel film para aislarlo de olores lo más posible)

En este caso, he pintado con un poquito de colorante comestible de color dorado algunos detalles de los bolsos, zapatos, botes de perfume...


Bizcocho Red velvet  (terciopelo rojo)
Ingredientes:
250 gr de harina de repostería
15 gr de cacao en polvo
1 cucharadita de levadura Royal
¼ de cucharadita de sal
120 gr de mantequilla
300 gr de azúcar
2 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
240 gr de buttermilk
2 cucharadas de colorante rojo en gel
1 cucharadita de vinagre de manzana
1 cucharadita de bicarbonato

Lo primero que vamos a hacer es tamizar los “ingredientes secos”: ponemos en el vaso de la Thermomix la harina, el cacao, la cucharadita de levadura y el ¼ de cucharadita de sal. Removemos 10 seg a velocidad 6. Reservamos.

Ponemos en el vaso la mantequilla, y programamos 30 seg, vel 3.

Incorporamos el azúcar y lo removemos 3 min, vel 3.

Añadimos la vainilla y 1 huevo, y removemos a vel 3 hasta que está completamente integrado.

Agregamos el segundo huevo y seguimos removiendo a vel 3 hasta que se integre también.

En un recipiente aparte, mezclamos el buttermilk con las 2 cucharadas de colorante rojo, y lo removemos bien.

Ahora mismo tenemos 3 preparaciones por separado:
-En la Thermomix la mezcla de mantequilla y azúcar junto con la vainilla y los huevos
-Los ingredientes secos: harina, cacao, levadura y sal tamizados
-Los ingredientes húmedos: buttermilk con colorante

Lo que tenemos que hacer es agregar a la TMX los ingredientes secos en 3 veces, alternándolos con los ingredientes húmedos que los añadiremos en 2 veces, es decir, empezamos y terminamos por los ingredientes secos. Lo vamos mezclando el tiempo necesario a vel 3-4.

Ya sólo nos queda agregar  el bicarbonato y el vinagre. Los mezclamos en un cuenquito (vemos que enseguida empiezan a espumar) y se lo agregamos inmediatamente a la Thermomix, mezclando unos segundos a velocidad 3-4.
Ponemos en el molde elegido:
 Horneamos a 175º unos 30-40 minutos, hasta que al pinchar con una aguja salga limpia.

Dejar enfriar el moldes sobre una rejilla durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo sacaremos el bizcocho del molde y los dejaremos enfriar.

Si lo hacemos el día de antes, lo envolveremos completamente en papel film y lo guardaremos en la nevera hasta el día siguiente (hay quien piensa que esto es muy recomendable hacerlo para que se asiente el sabor y la textura del bizcocho)


Relleno de nata y queso:
He usado la misma cobertura que utilicé en la tarta rosa de rosas rosas, aunque sin añadir colorante rosa y reduciendo las medidas, porque en este caso necesitaba bastante menos cantidad:
 
200 gr de nata para montar
150 gr de queso Philadelphia
125 gr de queso mascarpone
70 gr de azúcar glas
½ cucharadita de extracto de vainilla


Montamos la nata + una cucharada de Philadelpia, con la mariposa al 3 1/2 hasta que suene a montada. Reservamos.

Mezclamos el resto de queso Philadelpia, el mascarpone, al azúcar glas y la vainilla: 20 seg, vel 4
Ponemos esta crema de queso sobre la nata que teníamos reservada y mezclamos con moviemientos envolventes. 
Lo metemos en una manga pastelera desechable y lo dejamos enfriar en la nevera.







Montaje de la caja de bombones:
Lo primero que tenemos que hacer es partir el bizcocho en tres capas con una lira.

Tenemos que rellenar las capas con la crema de nata y queso . Para ello es conveniente cortar 3 titas anchas de papel de horno para colocarlas debajo y alrededor del bizcocho, cubriendo el recipiente en que vamos a presentar la tarta para que no se manche.

Rellenamos entre capa y capa con la cobertura de nata y queso. Cubrimos también la superficie con la nata con queso, aunque con mucha menos cantidad que lo haríamos en una red velvet normal, porque al ir cubierta en este caso con fondant no podemos poner mucha cantidad para que no transmita mucha humedad. Debemos dejar la superficie lo más lisa posible, y meterla un rato en el frigorífico para que se solidifique más.

Mientras tanto, vamos a preparar el fondant. En esta ocasión, al necesitarlo todo de color rojo, he optado por comprarlo directamente coloreado, porque el fondant rojo y el negro son los más difíciles de conseguir, ya que al tener que añadir tanta cantidad de colorante alteramos la textura del fondant y se maneja con mayor dificultad. He usado este, de la marca Funcakes (he necesitado unos 600 gr):

Lo amasamos un poco con las manos para que coja temperatura y se estire con más facilidad. Lo estiramos hasta el tamaño que necesitemos (lo he medido con el molde en el que he hecho el bizcocho red velvet). Lo enrollamos hacia nosotros en el rodillo.

Colocamos el fondant, desenrollandolo sobre el bizcocho. Alisamos bien la superficie y los laterales. 
Recortamos el sobrante, dejando casi 1 cm de más alrededor. Lo remetemos bien.

Estiramos otra tira larga que colocaremos alrededor del bizcocho para simular una caja. En mi caso, he necesitado una tira de 7 cm de ancho, para que sobresalga un poco por la parte de arriba. La pegamos a la tarta (he usado un poco de leche condensada para hacerlo).

Ponemos los papelillos de trufa sobre la tarta, para ver cuántos necesitamos (en i caso, 23).

Le ponemos una pizquita de leche condensada a cada uno en la base, y los colocamos sobre la tarta para que queden pegados.

Colocamos los bombones en los papelillos. ¡Y lista!

Aquí podéis ver unas fotos del corte:


11 enero 2013

Tarta de obleas y chocolate

Hace tiempo que tengo pendiente esta tarta. La he visto publicada en varios blogs, con diversos rellenos y presentaciones. Al final me he decantado por la versión chocolateada de bocados de cielo con algunas pequeñas variaciones. Hay que hacerla el día de antes para que se asiente bien, lo que en numerosas ocasiones es una gran ventaja. 
Es una tarta con una textura curiosa, porque las obleas pierden por completo su textura y quedan blanditas y completamente integradas en el flan de chocolate.
Las obleas no son difíciles de encontrar. Yo las he comprado en Mercadona y en Carrefour, auque me consta que las hay en otros supermercados.
La próxima vez la haré alternando capas de flan normal y flan de chocolate...

Ingredientes:
Un paquete de obleas
800 ml de leche
Un sobre de flan
70-100 gr de azúcar
200 gr de chocolate de postres
70 gr de mantequilla
(Opcional: una cucharada de ron o Cointreau)

Elaboración:
Si lo hacemos de forma tradicional, tenemos  que desleir en un vaso de leche fría el sobre de flan y reservar. Ponemos en un cazo el resto de la leche, el azúcar el licor (si no es para niños) y el chocolate troceado. Lo llevamos al fuego sin parar de remover hasta que empiece a hervir. Entonces añadimos el preparado de flan disuelto en leche, y seguimos removiendo hasta que empiece a hervir. Lo apartamos del fuego y le añadimos entonces la mantequilla, removiendo para que se integre bien.

Yo lo he hecho con la Thermomix:
Troceamos el chocolate en la Thermomix dando unos golpes de turbo, y terminando de triturarlo unos segundos en velocidad 5-10 progresiva.

Añadimos al vaso la leche, el sobre de flan, el azúcar (y el licor si lo queremos añadir; en este caso era para niños y le puse un chorreoncito de vainilla líquida). Programamos 9 minutos, 100º, vel 3. Es necesario que se alcancen los 100º, así que si terminado ese tiempo aún no ha llegado a esa temperatura programamos algún minuto más. 

Podemos comprobar la consistencia con una cucharada, dejando que se enfríe un poco y observando si cuaja lo suficiente. A mi no me ha hecho falta, pero si estuviera muy líquida podríamos añadir un poquito de maizena desleída en un poco de leche fría para que espese.  

Añadir la mantequilla y volver a triturar unos segundos en vel 3 para que se integre.

Empezamos a montar la tarta con el chocolate caliente, para que no cuaje el flan y lo repartamos más fácilmente.
Aunque no es imprescindible, es muy útil utilizar un aro de pastelería ajustable: ponemos la primera oblea y ajustamos el aro a ese tamaño, añadiendo un pequeño espacio extra para que nos quepan bien las obleas según vamos añadiendo capas.

Ponemos unas cucharadas del chocolate sobre la oblea y lo repartimos rápidamente por toda la oblea antes que cuaje.

Cubrimos con otra oblea y volvemos a cubrir de chocolate. 

Seguimos añadiendo capas mientras nos quede chocolate, teniendo en cuenta que la última capa debe ser de chocolate y con un poco más de cantidad que en las capas intermedias para que cubra bien toda la superficie y los laterales.

Adornamos con lo que más nos guste (en esta ocasión yo he usado nubes pequeñitas). Podría haber adornado la tarta al desmoldarla, pero prefería que quedaran integradas.

Lo tapamos bien y lo metemos al frigorífico unas horas, mejor de un día para otro.
Cuando lo vayamos a servir, retiramos el aro ajustable y ¡listo para comer!

Mirad que capitas tan estupendas se ven en el corte.

¡Buen provecho!