25 febrero 2014

Gominolas de AOVE (aceite de oliva virgen extra)




La primera vez que probé estas gominolas de aceite de oliva virgen extra fue en noviembre de 2010, en Gastrotur. Fue en una Master Class impartida por Paco Roncero, y me dejaron impresionada. La receta original (que podéis ver aquí) lleva algunos ingredientes no al alcance de cualquiera, como Isomalt y glucosa. Hice pruebas a ver si usando ingredientes más fáciles de conseguir el resultado era bueno y la textura era la esperada. Usé: AOVE, almíbar, aroma de vainilla y gelatina. La textura está más que lograda, pero el único “problemilla” es que el azúcar con el que se envuelven queda algo más húmedo de la cuenta cuando pasa un rato, por lo que es conveniente “rebozarlas” en el último momento. Pero salvando esto, están realmente deliciosas.

En cuanto al procedimiento utilizado, he probado a hacerlas a mano y por otro lado a hacerlas en Themomix (podeis ver la receta aquí), pero a mi me han salido mejor de forma manual. Las hechas con Themomix me quedaron más opacas y menos bonitas.


Ingredientes:


100 ml de AOVE (con sabor intenso)
50 ml de agua
50 gr de azúcar
4 hojas de gelatina grandes (13 gr en total)
½  tsp de aroma de vainilla

Azúcar y una pizquita de ácido cítrico(*) para envolverlas

(*) El ácido cítrico lo he sacado de un sobre de gaseosa “El Tigre”, que en una parte tiene bicarbonato y en la otra ácido cítrico.

Elaboración:

Ponemos a hidratar las hojas de gelatina en una jarra con agua fría (deben estar al menos 10 minutos)

Ponemos el agua y el azúcar al fuego, pero teniendo cuidado de que no llegue a hervir (para que no supere los 90º).

Añadimos en el almíbar la esencia de vainilla:
Escurrimos bien las hojas de gelatina, y las agregamos al almíbar, removiendo bien con unas varillas para que se integren bien.

Vamos incorporando el aceite de oliva virgen extra poco a poco, removiendo continuamente con las varillas para que ligue bien.

Volcamos la mezcla al molde que vayamos a utilizar, previamente pincelado con un poco de aceite para que luego se desmolde mejor. Hay buscar un recipiente en el que la mezcla quede con una altura de 1,5 cm aproximadamente. Yo lo he usado de silicona, para desmoldarlo más facilmente todavía.

Lo tapamos bien, y lo ponemos a enfriar en el frigorífico hasta que cuaje (al menos 2 horas).

Cuando haya solidificado la mezcla, la sacamos del molde y la partimos en tiras o en cubos pequeños.

Ponemos un poco de ácido cítrico en un cuenco con azúcar, y lo mezclamos bien.



Pasamos las gominolas por el azúcar, y ¡listas para comer!


También las podéis usar para rellenar unos ricos bombones (pincha para ver la receta)
http://farm6.staticflickr.com/5503/12749572405_5dfdf5e76c_h.jpg

¡Buen provecho!

23 febrero 2014

Bizcocho de mandarina




De nuevo vuelve a ser último domingo de mes, así que aquí estamos otra vez con el Asaltablogs. Esta vez le ha tocado ser desvalijada a mi querida Bego, del blog Al calor del horno. Me hubiera gustado hacer uno de sus fantásticos panes (de los que tengo varios en mi larguísima lista de pendientes), pero como, para variar, ando escasilla de tiempo, le he dado gusto a mi hija Marta y me he quedado con el Bizcocho de yogur con mandarina: es un delicioso bizcocho de yogur, de los que se usa el propio recipiente del yogur para medir los ingredientes, pero que va aromatizado con un delicioso sabor a mandarina. ¡Ha triunfado en casa! Con decir que ya llevamos dos esta semana…

Ingredientes:

Para el bizcocho:

3 huevos
1 yogur natural
1 medida de aceite de oliva
   (yo he puesto 90 ml)
2 medidas de azúcar 
   (he puesto 200 gr)
3 medidas de harina bizcochona 
  (he puesto 240 gr)
La ralladura de 2 mandarinas
Si no usamos harina bizcochona: un sobre de levadura

Para el glaseado:
60 ml de zumo de mandarina colado
60 gr de azúcar
Tiras de piel de mandarina

Elaboración:

Para hacerlo en Thermomix:

1)    Precalentar el horno a 175º
2)    Con la mariposa, poner los huevos y el azúcar y programar a 37º, 6 minutos, velocidad 3.
3)    Cuando termine, programar otros 6 minutos, velocidad 3 sin temperatura.
4)    Añadir a la Thermomix el yogur, el aceite y la ralladura de mandarina. Mezclar 4 seg, velocidad 3.
5)    Añadir la harina bizcochona y mezclar 5 seg, velocidad 3.
6)    Poner en un molde, forrado con mantequilla y harina si no es de silicona
7)    Hornear a 175º unos 30 minutos (hasta que al pinchar con una aguja ésta salga limpia).
Para el glaseado, ver el paso a paso más abajo.


Yo lo he hecho en KitchenAid, siguiendo estos pasos:

Ponemos los 3 huevos junto con los 200 gr de azúcar con las varillas, y los blanqueamos a velocidad máxima durante 2 minutos.

Cambiamos las varillas por la pala mezcladora.


Añadimos el yogur, el aceite y la ralladura de mandarina y mezclamos unos 10 segundos a velocidad 1.

Con la máquina a velocidad 1 en marcha, vamos añadiendo la harina bizcochona (o la harina + levadura) tamizada a cucharadas hasta tenerlo todo bien mezclado.

Lo volcamos sobre el molde. En mi caso no lo he tenido que forrar por ser de silicona (pero si no lo haríamos con mantequilla y harina).

Lo horneamos a 175º durante unos 30 o 35 minutos, hasta que al pinchar con una aguja salga limpia.

Lo dejamos reposar unos 5 minutos para que se vaya enfriando, y mientras tanto vamos preparando el almíbar: ponemos en un cazo 60 gr de azúcar y las tiras de piel de mandarina (sin nada de blanco). Le añadimos los 60 ml de zumo de mandarina colado y lo ponemos a hervir durante 5 minutos.
Tenemos que regar el bizcocho (aún caliente) con el almíbar también caliente. Lo haremos sobre una rejilla con un recipiente debajo para recoger el almíbar que caiga.

En cuanto termine de enfriarse, ya lo tenemos listo para comer.

Queda muy esponjoso y jugoso, como podéis ver en el corte.



¡Buen provecho!

03 febrero 2014

Bizcocho inteligente



Este es un bizcocho muy curioso de hacer. Como vemos en el corte, quedan perfectamente definidas 3 capas: la superior es un bizcocho muy ligero (como un bizcocho de claras), la intermedia es algo parecido a un flan o a una crema pastelera algo espesa y la inferior, que sirve de base, es algo más consistente: es parecida a un pudin. Pero lo mejor es que se forman solitas esas tres capas al hornearse, pero ponemos una única mezcla en la que lo único que se aprecia es que “flotan” las claras a punto de nieve, algo mezcladas con el resto de la preparación.

Este bizcocho no crece nada en el horno (no lleva nada de levadura), por lo que es importante elegir un molde para hornear en el que quede bien recogida la mezcla y con algo de altura. Según el número de comensales podéis hacer la receta entera (con 8 huevos) o sólo media receta (con 4 huevos). Yo en esta ocasión he hecho la receta entera, y he utilizado un molde de 30 x 24 cm, pero si hubiera sido algo más pequeño hubiera quedado mejor por quedar algo más alto. Para media receta no debe ser mayor de 20 x 20 cm.
  
Es un bizcocho que inundó la red allá por marzo de 2013. Parece que el origen es rumano y su nombre original es “prajitura desteapta”. La primera en publicarlo fue Mabel, en el blog Pasteles de colores (esta es su tarta mágica), y la que más famosa se ha hecho ha sido la de Cristina, del blog Kanela y Limón (este es su pastel inteligente)


 
Ingredientes:
8 huevos a temperatura ambiente
300 g de azúcar
2 cucharadas de esencia de vainilla
250 g de mantequilla derretida y fría
1l de leche tibia
225 g de harina
Azúcar glass para espolvorear
Opcional: una pizca de crémor tártaro



Preparación:
Lo primero que debemos hacer es separar las claras de las yemas.



Si hacemos la mezcla con Thermomix, seguimos estos pasos:

Ponemos en el vaso con la mariposa las claras y las montamos  a punto de nieve durante 6 minutos, velocidad 3 ½ (si los huevos no estuvieran a temperatura ambiente sería conveniente hacerlo a 37º). Si queremos poner el crémor tártaro, lo haremos cuando las claras hayan empezado a montar. Las reservamos en un recipiente aparte.

Sin lavar el vaso ni quitar la mariposa, ponemos las yemas, el azúcar y la esencia de vainilla. Batimos a velocidad 3 ½ durante 3 minutos para que queden bien espumosas.
Añadimos la mantequilla y la leche tibia (para que no se endurezca la mantequilla) y mezclamos unos segundos a velocidad 3 para que se integren.

Incorporamos la harina (en dos o tres veces) y la mezclamos también a velocidad 3.
(Sigue debajo)


Si lo hacemos con KitchenAid:

Montamos las claras a punto de nieve con las varillas, aumentando la velocidad a medida que vayan montando, hasta acabar a  velocidad alta para introducir la mayor cantidad de aire posible (8 o 10). Cuando empiecen a montar podemos añadir la pizca de crémor tártaro si lo queremos usar. Las reservamos en un recipiente aparte.

Sin lavar el vaso, y también con varillas, batimos las yemas con el azúcar y la esencia de vainilla hasta que se vuelva una crema espumosa, aumentando la velocidad progresivamente.

Añadimos la mantequilla y mezclamos unos segundos hasta que se integre.

Agregamos  la leche tibia (para que no endurezca la mantequilla) y volvemos a mezclar unos segundos.

Por último, incorporamos la harina a cucharadas con la máquina en marcha y batimos bien hasta integrar.

Una vez hemos terminado de batir (tanto con Thermomix como con KitchenAid) sólo nos falta mezclarla con las claras a punto de nieve, lo que haremos a mano:
Iremos agregando a la masa porciones de clara montada poco a poco, y con una varilla lo iremos mezclando con movimientos envolventes para que no se bajen las claras (ya que si se bajaran nos quedaríamos sin la capa de bizcocho). Nos quedarán pequeñas montañitas flotantes de las claras.

Si vamos a querer presentar el bizcocho fuera del recipiente donde lo vamos a hornear, es conveniente forrarlo con papel de horno para que luego nos permita sacarlo y colocarlo en la bandeja de presentación.
Volcamos la mezcla en ese recipiente forrado.

Lo metemos en el horno precalentado a 180º durante 10 minutos.

Pasado ese tiempo, como ya empieza a dorarse, bajamos la temperatura del horno a 160º, cubrimos el bizcocho con papel de horno y lo seguimos horneando durante 50 minutos más.


Para comprobar que está hecho, pinchamos con un palo de brocheta en el centro para comprobar que sale limpio. Aunque parezca que “tiembla” un poco, si la brocheta sale limpia está hecho. El “tembleque” es por la capa central tipo flan que tomará consistencia al enfriarse.

Una vez se haya enfriado, espolvoreamos generosamente con azúcar glass.

Lo sacamos del molde ayudándonos del papel de horno y lo ponemos donde lo vayamos a presentar.

Al partirlo, veremos cómo quedan perfectamente definidas las tres capas de este bizcocho inteligente.



Si nos pasamos con el tiempo de horneado, la capa inferior queda demasiado cocinada y con una textura chiclosa, como me pasó en esta ocasión.

¡Buen provecho!